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“A mi hijo no le gusta practicar deportes”

 

 

 

 

Él o ella puede sentirse muy mal ante la posibilidad de decepcionarte sobre todo cuando se espera más de lo que realmente puede dar. Es por eso que los adultos deben tener presente en todo momento lo más importante de hacer deporte: estar en forma y divertirse.

Los médicos deben transmitir a sus pacientes que le den importancia a incorporar la práctica deportiva. Este pedido tiene que ver con la preocupación que hay por los alarmantes índices de sedentarismo en la sociedad en general y en los niños en particular que pueden llegar a pasar hasta ocho horas frente a diferentes pantallas. Estos niveles de sedentarismo pueden traducirse, con los años, en diversas enfermedades, como la obesidad, la diabetes, la enfermedad cardiovascular y hasta la osteoporosis. Por eso es importante insistir en que los chicos hagan deporte. Pero ¿qué pasa cuando tu hijo se resiste a practicarlo?

Si bien en la currícula escolar existen los momentos dedicados a la actividad física, la cantidad de tiempo es insuficiente y los deportes que se les ofrecen no suelen “enganchar” a todos los chicos.

Bajar la exigencia. Los deportes de equipo son importantes porque, aparte de los beneficios que ofrece el movimiento en general, pueden estimular la autoestima de los chicos, la coordinación y la aptitud general y ayudarlos a aprender a trabajar con otros niños y adultos. Hay chicos que sostienen que “odian” los deportes de equipo. El paso del tiempo y su crecimiento pueden cambiar esa situación. Pero si eso no ocurriera, hay mucho que un niño puede hacer para cumplir con los 60 minutos (o más) recomendados de actividad física cada día.

Lo primero que los padres tienen que saber es que no hay nada más contraproducente para un chico que insistir con algo que el niño no quiere hacer sin esgrimir buenos argumentos, mostrar flexibilidad y capacidad de escucha u ofrecer alterativas. Entonces, como primera medida, los padres deben ser pacientes si su hijo tiene dificultades para elegir y mantener una actividad deportiva. En general, se requieren varios intentos antes de que los chicos encuentren un deporte con el que se sientan cómodos. Para tu hijo es un gran paso hacia el desarrollo de hábitos activos que pueden durar toda la vida si se arraigan bien.

Algunos chicos no son atletas naturales ni sienten contar con las condiciones necesarias para desempeñarse bien y se resisten. Los deportes de equipo, además de ser resistidos por chicos que no se sienten aptos deportivamente, pueden implicar dos factores estresantes extra: la competencia y la exigencia. Existe la posibilidad de que un entrenador sea demasiado exigente con los chicos o se enfoque exclusivamente en ganar.

Si tu hijo expresa un deseo de integrar un equipo, pero todavía no se siente preparado, podés practicar con él en casa. Pueden tirar penales, jugar con una pelota de básquet o de vóley en el patio o en una plaza o correr juntos. Esto le va a dar a tu hijo o hija una oportunidad de desarrollar habilidades y de ponerse en forma en un ambiente seguro. Y además, será una excelente ocasión para pasar tiempo juntos.

Aunque muchos deportes están disponibles para preescolares, no es hasta los 6 o 7 años que la mayoría de los niños tienen las habilidades físicas, la atención y concentración necesaria.

También es recién a esta edad que incorporan la capacidad de comprender las reglas necesarias para jugar deportes organizados.

 

La motivación, la clave. Algunos niños no encontraron el deporte adecuado. Tal vez un chico no tiene la coordinación necesaria para el fútbol o la rudeza que requiere el rugby, pero tiene excelentes condiciones para ser nadador, corredor o ciclista. Y una chica puede no gustar del vóley o el hockey, pero disfrutar bailando o jugando tenis.

Es muy importante explorar la mayor cantidad de alternativas posibles. Si el deporte en equipo no es su fuerte, la idea de un deporte individual puede ser más atractiva.

Una excelente forma de aumentar y motivar la cantidad de movimiento de tu hijo es compartir al menos medio día del fin de semana junto con él y que sea preferentemente al aire libre. Cualquier plaza es suficiente, con un aro de ula ula, una pelota, un boomerang o una bicicleta.  Todos estos juegos al aire libre son una excelente opción, especialmente para los más chiquitos. Lo importante es que se muevan y jueguen aunque no practiquen ningún deporte y en el camino del juego vayan probando hasta encontrar el deporte o actividad que más les guste.

 

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