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¡Comamos bien!

 

 

 

 

“No, mi hijo no come nada verde”, “yo todas las meriendas le doy galletitas”, “en casa no se toma leche”, “las frutas no les gustan”, “las patitas me salvaron la vida”: es común escuchar estas frases provenientes de padres de hijos pequeños, pero el problema no es la foto del hoy, sino la película que terminará cuando esos chicos que ahora no comen determinados alimentos lleguen a adultos. Es que una nutrición inadecuada durante la infancia puede condicionar la salud a largo plazo y aumentar el riesgo de padecer determinadas enfermedades, como obesidad, osteoporosis, síndrome metabólico o hipertensión.

La alimentación del chico desde que nace hasta los 2 años es clave para su salud nutricional, además es la etapa en la que empiezan a establecerse los hábitos alimentarios que mantendrá durante su infancia y que garantizarán un crecimiento y un desarrollo adecuados. Una buena nutrición contribuirá a prevenir enfermedades.

Para esto es importante tener en cuenta que los chicos no son adultos pequeñitos y que tienen necesidades alimentarias específicas que van cambiando a medida que van creciendo. Para saber qué es imprescindible para tu hijo en cada etapa se deben seguir las indicaciones del pediatra o de un especialista en Nutrición. Así, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, por sus numerosos beneficios nutricionales e inmunológicos. A partir de ahí, la alimentación del chico debe tener determinadas características.

Otro buen ejemplo es la ingesta de calcio. Si bien es importante consumirlo durante toda la vida, en la infancia es fundamental por ser el período de crecimiento y desarrollo de los huesos. Más allá de las consideraciones particulares de algunos nutrientes, lo importante es comer en forma equilibrada todo tipo de alimentos que aporten lo necesario para el correcto funcionamiento del organismo: hidratos de carbono, proteínas, grasas, agua, vitaminas y minerales.

También es importante la variedad. Cuanto más variada sea la alimentación, más fácil y rápido se obtendrán todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Y, dentro de las posibilidades, saber que frutas y verduras frescas conservan todas sus propiedades y es bien conocido el impacto saludable que tiene sobre la salud futura del pequeño.

Cuando los padres consienten a los chicos quisquillosos que solo comen determinado tipo de alimentos o cuando no cuentan con los recursos necesarios (económicos y/o educativos) como para ofrecerle al chico todos los grupos alimentarios es cuando comienzan los problemas. Es allí donde coexisten deficiencias nutricionales por la ausencia de determinados alimentos en la dieta con exceso de energía, pero de baja calidad nutricional, conocidas como calorías vacías que son alimentos con aporte energético y con bajo aporte o nulo de vitaminas y minerales.

La obesidad en la infancia es la principal patología nutricional, con las repercusiones negativas que puede tener en la salud a corto, medio y largo plazo. Una alimentación desequilibrada, un estilo de vida sedentario pueden explicar las actuales tasas de obesidad en la infancia. Las recomendaciones hablan de 60 minutos diarios de actividad física moderada, sin embargo, muy pocos la cumplen.

Otro factor que incide en esta problemática es la organización familiar de la vida moderna, en la cual se comparte menos tiempo entre padres e hijos y, por lo tanto, hay menos control sobre qué, cuánto y cómo comen los chicos. Por eso es importante informarse sobre cuáles son los alimentos recomendables para cada etapa de la vida de tus hijos, consultar con profesionales por sustitutos en caso de factores inmodificables y estar más atentos en conocer cómo y cuánto se alimentan.

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