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Alimentos fortificados y enriquecidos, para chicos más saludables

Aportan más cantidad de nutrientes esenciales que sus versiones originales, pero sus objetivos son distintos al dirigirse a diferentes sectores de la población.

 

Los alimentos fortificados son los que incorporan en su elaboración un contenido mayor de algún nutriente en comparación con su versión sin fortificar, para satisfacer alguna necesidad alimentaria. Generalmente se trata de agregar más cantidad de proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales o ácidos grasos esenciales. Esto es una decisión de la industria y se los diferencia porque en sus envases se anuncia: “Fortificado con…”.

Los productos que encontramos en el supermercado con estas características pueden ser: panificados, cereales para desayunos, lácteos, galletitas y pastas.

Los alimentos enriquecidos, en cambio, son a los que se les han adicionado nutrientes esenciales para resolver problemas de carencias alimentarias en la población. Esto es una decisión y disposición del Ministerio de Salud o autoridad sanitaria, quien establece cuáles son estos alimentos, el tipo de nutriente y la cantidad. Así, en Argentina está definido por ley que los productos que deben ser enriquecidos, son:

– La leche en polvo entregada en los programas alimentarios: debe adicionarse obligatoriamente hierro, zinc y vitamina C, con el objetivo de disminuir la prevalencia de anemia en niños pequeños y mujeres embarazadas y las malformaciones del tubo neural en los bebes.
– Las harinas de trigo: deben ser enriquecidas con hierro, ácido fólico, tiamina, riboflavina y niacina con el objeto de prevenir las anemias y las malformaciones del tubo neural, tales como la anencefalia y la espina bífida.
– La sal de mesa: debe ser enriquecida con yodato de potasio. Esta disposición se estableció por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a modo de prevenir enfermedades por carencia de yodo en la alimentación, como por ejemplo el bocio, las cuales son frecuentes en aquellas zonas donde la cantidad de yodo en suelos y aguas es reducida.

Fuente consultada: www.alimentosargentinos.gov.ar (Ministerio de Agroindustria de la Nación)

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