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¡Bienvenido sol! (pero cuidate de los rayos UV)

 

 

 

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mejor protección es la sombra, las gafas de sol, las prendas de vestir oscuras y los sombreros. Se recomienda evitar la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos UV solares (aquellos que hacen mal) son más fuertes entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.

Es necesario aplicarse un protector solar en las partes del cuerpo que quedan al descubierto, como el rostro y las manos o las piernas en caso de usar shorts. La crema con filtro solar debe tener un factor de protección igual o superior a 30, pero en niños debe ser superior a 45. Para aplicarla, lo ideal es extenderla generosamente sobre la piel expuesta y repetir la aplicación cada dos horas, o después de nadar, jugar o transpirar mucho.

Es importante saber que los chicos son más vulnerables a los riesgos ambientales que los adultos. Cuando estén al aire libre, hay que protegerlos especialmente de la exposición a los rayos UV.

Cómo cuidarse. No hay que olvidar que los bebés menores de un año no deben estar expuestos directamente al sol y que a los mayores de seis meses hay que ponerles protector solar aunque se encuentren a la sombra, ya que los rayos se reflejan sobre las distintas superficies y pueden afectarlos de todos modos.

También es recomendable tener en cuenta que los protectores solares tienen fecha de vencimiento. Si no figuran en el envase, basta saber que en general no duran de un verano para el otro. Sabemos que los protectores son productos en general caros, pero es una buena inversión, sobre todo si pensamos que la piel es el órgano más grande del cuerpo y aquel que nos contacta con el exterior durante toda nuestra vida. Cuidarla es fundamental no solo para vernos lindos, sino para estar saludables y evitar enfermedades.

Existen protectores solares que son a prueba de agua, pero ¡ojo! ¡No son a prueba de toalla! Por eso, es recomendable que luego de meterse al agua y secarse con toalla, se responga el protector solar.

En conjunto con el cuidado de la piel a través de cremas, también hay que administrar un producto que garantiza espectaculares beneficios sin efectos colaterales: el agua. Cuando nos exponemos al sol y estamos al aire libre es muy recomendable beber agua frecuentemente para rehidratarse y, en días de temperaturas muy altas, evitar el golpe de calor.

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