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Hora de rendir exámenes: ayudalo a estudiar

Es común que cuando los chicos van creciendo comiencen los exámenes y con ellos los nervios que generan. La exigencia, las agendas cargadas, la expectativa de los padres sobre el rendimiento y la incorporación de contenidos pueden estresar a los chicos. Por eso es importante ayudarlos a prepararse para los exámenes.

 

 

 

 

Estar un poco nervioso antes de un examen es normal y esperable. Cuando la ansiedad se manifiesta en niveles moderados hasta facilita el rendimiento e incrementa la motivación. Sin embargo, la cercanía de un examen a veces se vive como una experiencia incómoda y desagradable y es ahí cuando hay que estar atentos para poder ayudar a los chicos para que no la pasen mal. Si el nivel de ansiedad llega a provocar diversos síntomas, que se conocen como somatizaciones que pueden complicar el día a día.

Cuestión de emoción. La ansiedad intensa ante los exámenes es una reacción negativa de tipo emocional que se manifiesta como un miedo persistente frente a ese estímulo. La situación de evaluación puede sentirse durante exámenes escritos, orales, trabajos, informes, exposiciones en clase o en una entrevista de trabajo, es decir, en cualquier situación en la que la persona sienta que sus capacidades son evaluadas.

Los problemas surgen cuando el miedo se vuelve tan intenso que interfiere en la capacidad para obtener buenos resultados en las evaluaciones y se traslada a síntomas físicos que afectan la salud. Es habitual escuchar que ante situaciones de examen los chicos sufren dolores de panza o de cabeza o incluso síntomas más específicos y preocupantes.

Si tu hijo padece ansiedad extrema ante los exámenes deberías consultar al médico para ver si es necesaria una derivación a un especialista. Pero descartada esta posibilidad, habrá que indagar qué le está pasando a tu hijo. Puede que su ansiedad surja ante malos hábitos de estudio, la poca preparación para la evaluación o el no poder administrar el tiempo. A esto hay que sumarle cuestiones que no necesariamente tienen que ver con la evaluación en sí misma, sino con la expectativa que tienen los padres sobre el rendimiento del chico, otros temas de agenda que se superpongan y poca tolerancia a la frustración en general.

Por eso te acercamos algunos consejos para que puedas ayudar a tu hijo a prepararse mejor para los exámenes, aunque deberá contemplarse cada necesidad según la edad y el nivel de exigencia académica.

 

  • Ayudalo a prepararse bien y a administrar el tiempo de manera eficiente. Un atracón de estudio la noche anterior sólo provocará más ansiedad. Un plan de estudio con avances paulatinos generará previsibilidad y sensación de seguridad.

 

  • Enseñale que durante la evaluación tiene que mantener el foco de atención en el examen, preguntar al docente todo lo que considere necesario, calcular el tiempo del que dispone para responder cada pregunta, leer bien las consignas y revisar las respuestas antes de entregar.

 

  • Ayudalo a tener una actitud positiva, porque ante la inseguridad que genera una evaluación es muy fácil dejarse vencer por un espiral de pensamientos negativos. Es importante llegar con la mente despejada para rendir el examen.

 

  • Dale seguridad. Es importante que aprenda a estudiar, a prepararse y a ser responsable, pero también es importante que sepa que estarás ahí si no le va bien y que una mala nota no es el fin del mundo.

 

  • Garantizá que en momentos de tensión se mantengan los hábitos saludables. Para bajar los niveles de estrés es recomendable hacer ejercicio, dormir bien y mantener una alimentación sana.

 

Y nunca está de más reiterar que ante situaciones extraordinarias (como angustias reiteradas, violencia o síntomas físicos) que pueda producir la ansiedad es recomendable consultar con el pediatra de tu hijo, que lo conoce y sabrá ayudarlo (y ayudarte) a vivir estos momentos con menos estrés.

 

 

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