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Infusiones para niños, lo que tenés que saber

 

 

 

 

Desayuno y merienda son grandes desafíos alimentarios para padres ya que, si bien sabemos que son importantes desde el punto de vista nutricional, suelen significar batallas campales para que los chicos las realicen con alimentos nutritivos y aptos para su rendimiento, sobre todo por la presencia del café.

Es importante saber que casi todas las bebidas que toman nuestros hijos a lo largo del día contienen cafeína y que los niveles pueden ser bastante más elevados de los recomendados si no estamos atentos a las cantidades. Las dosis sugeridas de cafeína son muy diferentes para chicos, adolescentes o adultos: mientras que una persona grande puede consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día sin mayores consecuencias, un adolescente no debería incorporar más de 100 y un niño, no más de 45 y ni siquiera todos los días.

Si bien a nadie se le ocurriría darle a un niño un café grande (que contiene 95 miligramos de cafeína) o una bebida energizante que viene en lata (con 80 miligramos), hay que tener en cuenta que una taza de té negro contiene 45 miligramos y un aparente inocente chocolate caliente, 19.  Por lo tanto, deberíamos medir mejor qué les damos a nuestros hijos de tomar, en qué cantidad y con qué frecuencia.

Controlá la cafeína. Entonces, aunque no se administre café en el desayuno o en la merienda de nuestros hijos, al darles una taza de té o dos tazas de chocolatada o (¡no, por favor!) una lata de bebida cola, estaremos alcanzando los niveles máximos recomendados de cafeína al día para un niño.

La cafeína es un estimulante que afecta por igual a los niños y a los adultos y es una sustancia que se produce de forma natural en las hojas y las semillas de muchas plantas, aunque también se puede fabricar de forma artificial para añadirse a algunos alimentos. Estimula el sistema nervioso central y, en dosis reducidas, hace que las personas se sientan más alerta y con más energía. Un exceso de cafeína, tanto en los niños como en los adultos, puede provocar inquietud y nerviosismo, molestias estomacales, dolores de cabeza, dificultad para concentrarse, dificultad para conciliar el sueño, aceleración del ritmo cardíaco e incremento de la presión arterial.

La sensibilidad a la cafeína es la cantidad de cafeína capaz de producir un efecto y varía entre las distintas personas, pero lo que es seguro es que cuanto menor sea el tamaño de una persona, menor será la cantidad de cafeína necesaria para provocarle efectos y es por eso que se propone que a los chicos se les dé mucha menos cafeína de la que consumiríamos nosotros. Es fundamental tener estos datos en cuenta y modificar la infusión que consume tu hijo en casos de presentar excitación nocturna o dificultad para dormir. No se las ofrezcas después de las cuatro de la tarde (aquí se incluyen las bebidas cola).

Como alternativa, para evitar un exceso de cafeína en nuestros hijos, podemos optar por otras infusiones para darles a los chicos en sus desayunos o meriendas: té verde o de hierbas (como la manzanilla o el tilo que producen un efecto opuesto al de la cafeína), té sobre la base de frutas. Y siempre nos quedarán los jugos o licuados de fruta, aunque es importante saber que es preferible la fruta licuada, ya que mantiene su volumen y su contenido de fibras y además se puede mezclar con leche.

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