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Intoxicaciones: la contracara del verano

En esta estación es clave protegernos de las bacterias. Encontrá en esta nota todos los tips para cuidarte y los detalles de cómo seleccionar qué comer.

 

 

 

 

Hay que tener cuidado: un descuido al comprar, preparar y conservar las comidas nos puede hacer pasar un mal momento durante las vacaciones. En verano se dan las condiciones para la reproducción de bacterias, como la salmonella y el estafilococo, que pueden producir una molesta intoxicación alimentaria, o como el clostridium botulinum, responsable de botulismo, una enfermedad poco común, pero que puede resultar fatal.

Prestar atención a cómo manejamos los alimentos puede ahorrarnos un disgusto. Los productos perecederos, como los lácteos, las carnes o los embutidos, deben estar siempre bien refrigerados y ser devueltos a la heladera al terminar de comer. Esto es particularmente importante en días de calor extremo, dado que en poco tiempo los alimentos pueden adquirir temperaturas que favorecen la reproducción de bacterias.

Hay varios factores que no ayudan en esta contracara del verano. Por un lado, ya sea para aprovechar el día en la playa o porque simplemente no tenés ganas de cocinar (después de todo ¡son vacaciones!), es posible que te conviertas en cliente habitual de los puestos ambulantes de choclo, panchos o hamburguesas. Estos lugares no se destacan precisamente por la higiene en la manipulación y cocción de los alimentos. Además, durante las vacaciones es frecuente que las comidas se preparen al aire libre, como sucede con el típico asado, la picada o los sándwiches, que son sumamente prácticos para los campamentos o excursiones. Sin las facilidades de la cocina, las condiciones de higiene distan de ser ideales, lo que también contribuye a la contaminación de los alimentos. A esto hay que sumarle que los hombres, asadores de ley, suelen ser más descuidados que las mujeres a la hora de cocinar, y por lo general usan los mismos utensilios para cocinar las carnes crudas y las cocidas sin lavarlos, lo que favorece la transmisión de las bacterias.

 

¿Qué alimentos pueden intoxicarnos?

La carne cruda o mal cocida de ave (especialmente pollo), vaca y pescado, al igual que los huevos crudos pueden transportar la salmonella. Hay que tener especial precaución con la mayonesa y la salsa golf ya que contienen huevo y, como no son cocinadas a altas temperaturas, no se neutraliza a la bacteria. Las frutas y hortalizas pueden transportar la bacteria si estuvieron en contacto con otros alimentos contaminados.

También pueden producirse intoxicaciones por estafilococo debido al consumo de ensaladas de atún, pollo, papa, pasta y postres con crema. Por último, los embutidos y enlatados de carnes, pescados y algunas hortalizas pueden contener la toxina que produce botulismo.

Síntomas y riesgos

Para la mayoría de las personas, la salmonelosis (intoxicación causada por la salmonella) no es peligrosa y provoca sólo síntomas molestos, como diarrea, vómitos, fiebre, cólicos, escalofríos y malestar general, al igual que la intoxicación por estafilococo, que puede causar náuseas, vómitos y cólicos. Los adultos mayores, niños pequeños o personas con un sistema inmunológico comprometido, sin embargo, pueden requerir hospitalización debido al peligro de deshidratación.

Los síntomas del botulismo, en cambio, son más serios e incluyen dolor de cabeza, náuseas, problemas oculares y motrices, dificultad para tragar y hablar, y parálisis de los músculos de la respiración, y pueden conducir a la muerte.

Cómo prevenir las intoxicaciones de verano

Con algunas medidas sencillas se puede combinar practicidad y seguridad:

* si pasás el día en la playa, comprá una heladerita portátil y asegurate de que esté bien provista de hielo. Una vez allí mantenela a la sombra.

* no consumas productos de venta callejera, especialmente salchichas, hamburguesas y chorizos.

* si preparás sándwiches y sobran, tiralos; no los guardes para la noche o para el día siguiente.

* si cociás al aire libre, asegurate de instalarte en una zona bien higienizada.

* durante los días de calor los alimentos listos para consumir no deben permanecer fuera de la heladera más de una hora.

* si el hombre de la casa insiste con el asado, ¡asegúrese de que lea esta nota!

Y durante todo el año…

* no utilices para los alimentos cocidos los mismos utensilios usados para alimentos crudos.

* evitá el contacto entre los alimentos crudos y cocidos.

* no descongeles carnes u otros alimentos a temperatura ambiente.

* no compres comidas que estén en el mostrador (por ejemplo, tartas o empanadas). Recordá que la refrigeración es importante.

* evitá productos como embutidos o quesos “caseros” si no conocés su procedencia. Elegí las versiones comerciales.

* asegurate de la correcta higiene tanto de la persona encargada de manipular los alimentos como del lugar donde se cocina. Los utensilios, paños y rejillas, los pisos y las paredes de la cocina son fuentes de contaminación si no se los lava con agua, jabón y lavandina.

* utilizá una tabla limpia para picar o cortar la carne y otra para los vegetales.

* lavá bien la verdura y condimentá con vinagre o limón (el ph ácido mata a las bacterias).

* cociná suficientemente los alimentos. Si quedan partes crudas hay riesgo de que se desarrollen nuevos gérmenes.

* comé los alimentos inmediatamente después de cocinarlos, esto evita la proliferación de microbios.

* guardá cuidadosamente los alimentos cocinados. Si no van a ser consumidos enseguida, en la heladera, el congelador o el freezer. No los dejes a temperatura ambiente.

* los alimentos cocinados que fueron refrigerados deben calentarse a altas temperaturas.

* lavá cuidadosamente las frutas y verduras.

* evitá el consumo de mayonesa casera y huevos crudos.

* si comés afuera, elegí las carnes bien cocidas y recién hechas.

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