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Ir al baño: ¿qué es lo normal?

En la vida, es tan importante comer como descomer. A la acción de hacer caca se la llama de muchas maneras, pero lo fundamental es tener en cuenta el rol que cumple dentro del proceso de alimentación. Si bien no es tan glamoroso o agradable como el comer, el descomer debe ser abordado con el mismo interés y seriedad.

 

 

 

 

Y si bien cuando el bebé es recién nacido es habitual hablar de qué color, qué olor y qué consistencia tiene la caca del pequeño, con el correr del tiempo, el tema se va volviendo tabú. Por eso es importante seguir hablando del asunto con los chicos, especialmente después de que empiezan a ir al baño solos y los padres ya no llevan la cuenta de cuántas veces fueron o qué tan consistente era su caca.

Empecemos por entender qué es la caca y por qué es importante así podemos transmitírselo a nuestros hijos. Alrededor de dos litros de comida y líquidos (más o menos, según la edad) pasan por el cuerpo todos los días, donde pueden permanecer por varios días. En los intestinos (la última parte el aparato digestivo) se absorbe agua, nutrientes y sales y, a medida que esto ocurre, los restos de comida que no fueron aprovechados se vuelven más sólidos y eso se convierte en caca, lo que termina provocando un movimiento intestinal para expulsarla.

Una de las primeras preocupaciones que les surgen a los padres en torno a sus hijos cuando de hacer caca se trata es: “¿mi hijo es normal?”. Muchas personas piensan que lo normal significa tener un movimiento intestinal por día, todos los días, pero eso no siempre es cierto. Las personas son diferentes y también lo son sus intestinos. Lo normal para una persona puede ser tres evacuaciones por día y lo normal para otra podría ser tres evacuaciones por semana. Si sus movimientos intestinales se ajustan a ese rango, entonces está dentro de lo normal.

Extremos: constipación y diarrea

La constipación (también conocida como estreñimiento o tránsito lento) significa que los intestinos no se están moviendo con la suficiente frecuencia y que las deposiciones son más duras y más secas de lo normal.

Hay algunas formas muy simples de recuperar la regularidad intestinal: con más alimentos que tengan mucha fibra (como frutas con cáscara, verduras y granos integrales), menos alimentos grasosos (como fritos) y menos alimentos azucarados. Beber más agua y hacer ejercicio también son una excelente idea.

En el otro extremo tenemos la diarrea, que implica tener que mover los intestinos con frecuencia y las deposiciones blandas y acuosas. Esto puede pasar si hay cambios bruscos en la alimentación o si está tomando ciertos medicamentos (como los antibióticos), pero también puede ocurrir cuando ingresan en su cuerpo bacterias que cambian su flora intestinal o cuando hay una infección (que suele ir acompañada de fiebre y/o vómitos). Por eso es tan importante lavarse las manos después de ir al baño y antes de comer.

En el caso de la diarrea hay que estar muy atentos para evitar la deshidratación. Si la diarrea se extiende más de 24 horas hay que consultar al médico. Además, cambiar por unos días la alimentación también puede colaborar a devolver el ritmo intestinal habitual. Hay ciertos alimentos que son naturalmente astringentes como la manzana (sin cáscara) y la banana, el arroz blanco y el pan blanco tostado.

Por último, es necesario que tus hijos sepan que la actividad intestinal se ve influenciada por nuestras emociones y especialmente por el stress, que muchas veces es diagnosticado como síndrome del intestino irritable infantil. Se trata de un trastorno intestinal frecuente que puede producir retorcijones, gases, distensión abdominal, diarrea y estreñimiento.

 

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