a
HomeVivir mejorSnacks saludables para los chicos

Snacks saludables para los chicos

 

 

 

 

Todo padre ha escuchado en algún momento de la infancia de sus hijos las siguientes frases: “¡má, tengo hambre!”, “papá: ¿a qué hora comemos?”, “¿puedo una golosina?, prometo que voy a comer la comida”. Y para todo esto hay una misma palabra como respuesta: colación. También conocidas como refrigerios o snacks, son grandes aliadas de cualquier plan alimentario para grandes y chicos. Pero si hablamos específicamente de los chicos, las colaciones pueden evitar que los más pequeños se pongan de mal humor por hambre y también evitar que los chicos más grandes coman en exceso en las comidas principales.

Además, para los chicos de todas las edades que son comedores quisquillosos (aquellos que se niegan a comer determinados alimentos), las colaciones bien elegidas y distribuidas pueden garantizar que el niño en cuestión esté obteniendo los nutrientes necesarios para una alimentación balanceada. Esto no significa que darle una porción de torta a tu hijo media hora antes de la comida sea una buena idea. El hecho de dejar al libre albedrío alimentos como galletitas y snacks chatarra impedirá que tu hijo coma mejor durante las comidas y hasta rehúse comer cosas nuevas ya que se habrá llenado de porquerías. Por eso, qué y cuándo ofrecer colaciones son cuestiones fundamentales para garantizar que surtan su verdadero efecto: aportar nutrientes y ayudar a balancear el apetito para no llegar al almuerzo o la cena con demasiada hambre o, por el contrario, sin hambre.

Respecto de qué dar, hay que tener en cuenta que lo más conveniente son las colaciones nutritivas: la idea es que sean bajas en azúcar, grasa y sal. Las frutas y verduras frescas y los alimentos que contienen cereales integrales o lácteos también son buenas opciones.

 

¡A poner la creatividad en acción!

Bastoncitos de zanahoria con queso banco descremado, un mix de frutas secas con pasas de uva, licuados de fruta con leche o yogur descremados, cuadraditos de queso magro, un mini sándwich de jamón y ensalada de fruta son sólo algunas de las opciones que podemos ofrecerles en casa, dependiendo de la edad y de los gustos.

Si son colaciones para que los chicos lleven en la mochila, las frutas frescas como la banana o la manzana, una bolsita de tomates cherry o una porción de cereales integrales son geniales. Y si tienen que comprar en el kiosco, debemos tomar en cuenta que siempre hay opciones más saludables que las clásicas golosinas o papas fritas: un yogur, una barrita o un turrón también son muy buenas colaciones.

Eso sí: atención con lo que tenemos en la alacena o compramos en el kiosco. Argentina es uno de los países con mayor consumo de galletitas: más de 10 kilos por año y según un estudio, el 87% de los cereales de desayuno demasiado coloridos, los postres y las galletitas dulces contienen una cantidad excesiva de uno o más nutrientes críticos como sodio, azúcares libres o grasas. Por eso, si bien no está prohibido que tus chicos se den algún gusto cada tanto, las colaciones no deberían ser sobre la base de estos alimentos poco nutritivos y poco saludables.

Es muy importante prestar atención al tamaño de las porciones de las colaciones, porque si no es el adecuado, un snack puede resultar insuficiente y entonces no cumplir su función o, en el otro extremo, ser demasiado y quitar el apetito de los chicos a la hora de comer. El tamaño de la porción debe guardar relación con el cuerpo de tu hijo.

La piedra fundamental de las colaciones es tener en cuenta al horario para que no interfieran con el hambre de los chicos en la siguiente comida programada. Los niños que picotean durante todo el día a menudo tienen dificultades para descubrir cuándo están verdaderamente hambrientos y esta es una clave para mantener un peso saludable tanto en la niñez como en la adultez.

Lo ideal es que tanto pequeños como adultos no pasen nunca más de tres horas sin comer, pero también es clave que haya períodos de al menos una hora y media en los que no coman nada. De esta manera, se mantiene en equilibrio el metabolismo del cuerpo ya que se llena con el “combustible” que necesita, ni más (lo que generaría un exceso de peso) ni menos (lo que privaría al chico de energía). Si este precepto se mantiene durante toda la vida, no será difícil mantener un peso saludable.

Comentarios

No comments

Sorry, the comment form is closed at this time.